sábado, 12 de abril de 2014

Diabetes inestable: ¿Qué hacer?

El tratamiento de estos enfermos, generalmente jóvenes, aunque pueden no serlo, y muchas veces desnutridos o que padecen algún proceso agra­vante, es verdaderamente difícil y a veces desesperante. En ellos parece faltar toda actividad insulínica endógena y fallan todos los mecanismos de adaptación y regulación de la glucemia. Con ello, ésta varía amplisimamente y el enfermo da verdaderos bandazos, pasando de la hiper a la hipoglucemia y entrando fácilmente en cetoacidosis. Es importante reconocer los síntomas de diabetes a tiempo para poder establecer un tratamiento adecuado.



En estos casos es muy importante mantener constantes y muy rígida­mente controlados (cosa muchas veces difícil, pues precisamente suelen ser diabéticos jóvenes, en la edad de la indisciplina) el régimen y la actividad física. La alimentación debe ser siempre rica en calorías (salvo en los raros casos con obesidad) y en hidratos de carbono (unos 280 g). Los antidia­béticos orales no están indicados, siendo preciso, sistemáticamente, usar insulina. Solemos emplear en estas ocasiones insulina NPH, administrada antes del desayuno y de la cena, unas veces en la misma cantidad las dos dosis (añadiendo una toma de alimento a media noche), otras poniendo algo más (el 60 por 100, por ejemplo) por la mañana que por la tarde. Las dosis se modifican con arreglo a las glucosurias, haciendo frecuentemente gluce­mias antes de la cena y en ayunas, y de cuando en cuando, un perfil glucémico.

Si existe hiperglucemia en el curso de la mañana, puede asociarse a la NPH (sustituyendo a una parte de ella) insulina normal en la inyección de antes del desayuno. No suele ser necesario poner más de un 10 por 100 de la dosis en forma de normal. Igual se hace por la tarde, si existe hiper­glucemia después de la cena, aunque teniendo suma precaución, por la po­sibilidad de que se produzcan hipoglucemias durante el sueño.


En este tipo de diabetes no usamos prácticamente nunca la inyección única diaria. En efecto, hay enfermos, según demostró ya Hallas-Moller en 1956, que responden a la inyección matinal de una insulina retardada (del tipo que sea) de un modo tardío; tienen hiperglucemia durante todo el día y, en cambio, por la noche hacen hipogluce­mias, a veces seguidas de hiperglucemia matinal por un efecto Somogyi. Si en ellos, al encontrar altas las glucemias en ayunas se eleva la dosis de NPH o lente, sólo se logra agravar la hipoglucemia y la hiperglucemia reaccional. En cambio, si se emplea la doble inyección, sea de NPH, sea de ésta mezclada con I. N., es generalmente facti­ble mantener una compensación adecuada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario